Caos vehicular en la Plaza España
Diferentes lectores y especialistas como Miguel Ledesma (director de Prevención del Tránsito del Gobierno de Córdoba), Graciela Berardo (titular de la Cátedra de Transporte 2 de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba) y Horacio Botta Bernaus (abogado especializado en tránsito y prevención vial) plantearon que hay una cantidad enorme de esquinas peligrosas en las que se producen situaciones de riesgo constantes y accidentes de tránsito por la falta de conducta vial de los conductores y el desapego a las reglas y señales viales.
Explicaron situaciones traumáticas del tránsito como congestionamientos vehiculares, de barreras en pasos a nivel y falta de semáforos; y determinaron algunos de los cruces vehiculares más complicados de la ciudad de Córdoba, a juzgar por los riesgos que implican para conductores y peatones, y los accidentes que allí se producen a diario.
En primer lugar se encuentra la rotonda de la Plaza España, conformada por la Avenida Ambrosio Olmos, calle Crisol, Bulevar Estrada, Ituzaingó, Bv Chacabuco, Av L. Lugones y Hipólito Yrigoyen, en Nueva Córdoba.
Aunque está semaforizada, igual se generan permanentes situaciones riesgosas; hay que mirar bien para no chocar ni ser chocado. En horas pico, los vehículos se entrecruzan para entrar o salir hacia alguna de las calles que confluyen en la rotonda. Para el peatón, cruzar es cada vez más difícil. Explicaron que una de las mayores causas es que los conductores no conocen las prioridades de paso ni las maniobras de manejo que deben aplicarse en las rotondas.
También contribuye al mal funcionamiento de plaza España el excesivo volumen de peatones que atraviesan la plaza a cada rato (sobre todo, estudiantes de Nueva Córdoba).
Otro cruce de alto riesgo es por la zona del Patio Olmos, en el cruce de las avenidas Velez Sarsfield, Hipólito Yrigoyen y el Bulevar San Juan donde continuamente se produce algún accidente.
En el cruce de la Recta Martinoli, la calle Republica y calle Rafael Nuñez, en la zona noroeste, los vehículos se encuentran de frente y de costado con otros y deben efectuar maniobras extremas. Imperan los bocinazos y las frenadas bruscas.
Un cruce terrorífico es el de la avenida Donato Álvarez y la calle Monseñor Pereyra, a metros del CPC Arguello. La ausencia de semáforos lleva a que quienes circulan por Monseñor Pereyra deban meter la trompa del vehículo de a poco entre la extensa fila de vehículos de la Donato Álvarez. Las vías férreas y el paso del Tren de las Sierras dos veces al día complican más el tránsito.
Ante el aumento en la cantidad de accidentes de transito que se producen hoy en día se realizó una entrevista sobre como prevenirlos a un jóven y a un adulto para obtener puntos de vista diferentes. Las respuestas fueron las siguientes:
Respuesta de Alexis Peve; estudiante de Ciencias Económicas, 24 años, alumno de la facultad nacional de Córdoba.
"A mi criterio me parece que la educacion vial debería comenzar desde pequeños en nuestros hogares o escuelas, pero como seria esto posible si en las escuela nunca se nos ha enseñado y si los adultos son los primeros que violan las leyes de transito, y las autoridades estan contaminas con la corrupcion. Si los governantes se dedicarian a crear leyes mas duras a los infractores y castigar a los funcionarios corruptos se podria tener un transito organizado y pacticamente seguro.Creo que la edad minima para conducir deberia ser a los veintiun años de edad y con un curso de capacitacion en el cual se evalue las condiciones del futuro conductor."
Respuesta de Daniel Ternengo; arquitecto, 44 años, y padre de un adolescente de 19 años.
"Veo con mucha pena el aumento de accidentes protagonizados por menores y jovenes, quizás por su sentido de "a mi no me va a pasar" hasta que les pasa, pero tambien la negacion de la realidad por ciertos padres de "mi hijo/a no hace eso" (conducir a altas velocidades o consumir alcohol), pero mas allá del daño físico propio o ajenos que pudieran causar parece ser que los que más les preocupa es el costo económico que esto trae como consecuencia, tal vez allí haya que apuntar. Lamentablemente parece ser que duele más el bolsillo que el cuerpo, pero los seguros no te devuelven la vida."
